Scone de mantequilla
El scone clásico de mantequilla, con un interior tierno y capas bien definidas —ideal con clotted cream y mermelada.
Scones de masa quebrada, para acompañar con mantequilla, mermelada o crema —incluye variaciones horneadas y también hechas en waflera.
El scone clásico de mantequilla, con un interior tierno y capas bien definidas —ideal con clotted cream y mermelada.
Scone salado con tomate cherry salteado, queso colby jack y albahaca fresca —para un brunch distinto, bueno con sopa o café.
Scone de mantequilla con un centro de mermelada de frambuesa, rodeado de crumble crocante —vistoso, con poco margen para el error.
Scone crocante por fuera, húmedo por dentro gracias a una compota de manzana mezclada en la masa, con un aroma suave a canela.
Scone crocante como galleta por fuera, denso por dentro, con el amargor del matcha contra el dulzor de los chips de chocolate.
Scone clásico con pecana caramelizada en sirope de maple mezclada en la masa —no necesita mermelada ni crema para acompañarlo.
Scone de chocolate y chips de chocolate, bañado en un glaseado de café espeso —húmedo y denso, distinto a un scone normal.
Dos scones básicos con la misma técnica —uno sin nada más, otro con pasas hidratadas al vapor y maceradas en ron.
Scone plano relleno de mantequilla fría en bloque y pasta de azuki —un clásico de panadería que combina lo salado de la mantequilla con lo dulce de la pasta de frijol.