Mermelada de caqui
Caqui licuado y reducido con azúcar y limón —dulce y suave, con un sabor que recuerda a otoño.
Caqui, higo, membrillo, sandía, kiwi, melón y uva —una mezcla de frutas que no encajan en las categorías anteriores, cada una con su propia mermelada o compota.
Caqui licuado y reducido con azúcar y limón —dulce y suave, con un sabor que recuerda a otoño.
Gajos de caqui cocidos en almíbar con un toque de ron —conserva la forma de la fruta, buena con café o té.
Higo picado con su cáscara roja, cocido con azúcar y limón —el color de la cáscara tiñe toda la mermelada de un rojo intenso.
Higo pelado y cocido entero en un almíbar de vino blanco y limón —conserva su forma característica, teñida del color de su propia cáscara.
Kiwi verde en cubos, cocido con azúcar y limón sin reducirlo del todo —conserva su color verde vivo y las semillas negras se notan en cada cucharada.
Kiwi amarillo, azúcar y limón, macerados y terminados en el microondas —una mermelada chica, lista en menos de 20 minutos, sin usar la olla.
Melón cocido poco tiempo, con pectina en polvo para que espese —así conserva su aroma delicado, sin necesitar una cocción larga.
La cáscara, el corazón y las pepas se hierven aparte para sacar su pectina, y ese líquido es el que después cocina la pulpa —una mermelada de aroma floral, sin el sabor áspero de la fruta cruda.
Uva negra en cuartos, cocida con su propia cáscara y sin agregar agua —el azúcar natural de una uva grande y dulce basta para que espese sola.
Uva Italia, la variedad peruana de aroma floral marcado, cocida con un poco de agua hasta espesar —una mermelada perfumada, menos dulce que la de uva negra.
Uva Borgoña machacada con su piel gruesa puesta a cocinar entera —de ahí sale casi todo el color y el sabor marcado de esta mermelada.
Sandía cocida con pectina en polvo para que espese —es más del 90% agua, así que sin ayuda extra nunca llegaría a cuajar.