Manzana roja
La cáscara de la manzana se hierve aparte para sacarle el color rosado, y ese líquido es el que después cocina la pulpa —una mermelada rosada, sin colorante.
Manzana y pera, cada una en varias versiones —mermeladas con distinta técnica según la variedad, y compotas cocidas enteras en almíbar o vino.
La cáscara de la manzana se hierve aparte para sacarle el color rosado, y ese líquido es el que después cocina la pulpa —una mermelada rosada, sin colorante.
Manzana ácida macerada con azúcar y limón, cocida hasta espesar — simple, aromática y de las mermeladas más fáciles de acertar.
Gajos de manzana con vino blanco, limón y romero, listos en 4 minutos de microondas —sin ensuciar una olla.
Trozos de manzana cocidos en un caramelo con mantequilla y ron — buena sola, tibia sobre helado, o como relleno.
Pera en láminas finas, cocida con pectina en polvo para que espese —la pera casi no tiene pectina propia, así que sin ayuda extra nunca llegaría a cuajar.
Pera cocida con azúcar y limón, machacada a mano hasta quedar espesa —sin pectina agregada, con la textura de la fruta bien presente.
Cuartos de pera cocidos enteros en vino tinto con canela y clavo —quedan teñidos de un rojo profundo, un postre clásico de otoño.
Cuartos de pera cocidos en un almíbar de vino blanco y vainilla — quedan claros y perfumados, más sutiles que la versión al vino tinto.