Aglio e olio con hierbas
El clásico napolitano de ajo, aceite de oliva y ají seco, salteado con rúcula y berros al final —la versión con hierbas de hoja verde de temporada del aglio e olio.
Los clásicos italianos de siempre, en su versión más tradicional.
El clásico napolitano de ajo, aceite de oliva y ají seco, salteado con rúcula y berros al final —la versión con hierbas de hoja verde de temporada del aglio e olio.
Tocino crocante, ajo, yema de huevo y queso, mezclados fuera del fuego para que la salsa quede sedosa —el carbonara clásico italiano, sin crema de leche.
Puré de tomate guisado a fuego bajo con cebolla, ajo, ají seco y albahaca —la salsa italiana más simple, y una de las más fáciles de arruinar por apurarla.
Anchoas, ajo y ají seco salteados como base, con aceituna negra, alcaparra y puré de tomate reducido —una salsa de sabores intensos, para esos días en los que un plato contundente cae bien.
Solo pecorino, pimienta y agua de cocción —la pasta italiana más simple en cantidad de ingredientes, y una de las más exigentes en técnica para que la salsa no se corte.
Guanciale dorado, cebolla, ajo y ají seco, en una salsa de tomate reducida —el clásico romano, con bucatini para que el hueco del centro absorba bien la salsa.
Carne de res y cerdo mechada con verduras, tomate y vino, cocinada a fuego bajo por más de una hora —el ragù boloñés clásico, en cantidad para varias porciones.
Gnocchi casero de papa, con una salsa simple de mantequilla dorada, ajo y salvia —la combinación clásica que deja resaltar el sabor del gnocchi en vez de taparlo.