Champiñón y lenteja
Champiñón bien dorado, con textura firme, más varias legumbres y vegetales — un bowl completo y alto en proteína.
A diferencia de una ensalada común, hecha sobre todo con vegetales crudos, una ensalada tibia lleva algún ingrediente recién cocinado, o se sirve tibia en su conjunto. Si vas a emplatarla, aprovecha esa característica y sírvela directo en la misma sartén donde la cocinaste —además de verse bien, ayuda a que se mantenga caliente por más tiempo.
Champiñón bien dorado, con textura firme, más varias legumbres y vegetales — un bowl completo y alto en proteína.
Papa, brócoli, zanahoria y arveja asados en la misma sartén — una ensalada colorida, con formas distintas en cada bocado.
Avena, tofu y vegetales dorados en sartén, más vegetales frescos — un poke abundante y sin ningún producto animal.
El sabor fresco del aderezo, la pechuga de pollo dorada y el dulzor suave del zapallo, todos en un mismo bowl.
El repollo se pone más dulce al asarlo, y con lomo salteado y un aderezo con cuerpo se vuelve un plato completo.
Lomo salteado sin marinar, sobre una base de avena con vegetales frescos y asados — una versión simple, sin adobo previo.
Pollo salteado con una salsa picante casera, más camote y vegetales — un bowl abundante, con el picor a tu gusto.
Langostino dorado en sartén, con un toque picante y palta cremosa — un poke con sabor concentrado, fácil de preparar.
Inspirada en las taquerías de estilo turco — tortilla rellena con ensalada, langostino y aderezo tzatziki, para un plato completo.
Pulpo salteado con ajo y ají, papa, lenteja y aceituna — estilo mediterráneo, con un toque picante ajustable.
Papa recién cocida, con salmón ahumado enrollado encima — el contraste tibio-frío es lo que hace funcionar este plato.
Espinaca apenas salteada, con jamón de pavo ahumado dorado y quinua — dulzón, con proteína de sobra.
El tomate se vuelve más dulce al cocinarlo, con zapallo italiano, berenjena y garbanzo, todo unido con un aderezo de pesto.
Pasta corta con albahaca, lenteja, brócoli y champiñón, terminada con ajonjolí crudo entero para sumar textura crocante.
Simple pero con sabor profundo, gracias a un solo aderezo de ajo y hierbas — el estilo italiano clásico, sin salsa de tomate ni crema.