Salsa de fruta y burrata
Fruta dulce en cubos con un toque picante de ají, servida alrededor de una burrata entera —para compartir con pan o de piqueo con vino.
A diferencia de las tibias, las frías o las guarniciones, estas ensaladas están pensadas para compartir en la mesa mientras se toma algo —de porciones chicas, fáciles de picar entre varios, con ingredientes que marida bien con vino, cerveza, espumante u otros tragos.
Fruta dulce en cubos con un toque picante de ají, servida alrededor de una burrata entera —para compartir con pan o de piqueo con vino.
Rodajas de tomate con arveja, cebolla roja y farfalle, en capas sobre un plato —ligera y fresca, buena de piqueo con algo frío.
Tomate en cubos con bocconcini y arúgula —simple, fresca y lista en 10 minutos, buena de piqueo con algo espumante.
Col morada crujiente con gajos de naranja, uva y bocconcini —el contraste amargo-dulce clásico de una ensalada de piqueo, con ingredientes que sí se consiguen en Lima.
Champiñones salteados en su propio aderezo balsámico hasta que reducen y espesan —un piqueo tibio, bueno con una copa de vino tinto.
Mango sellado en sartén con un toque de maple, servido sobre burrata con prosciutto y un hilo de balsámico glaseado —de piqueo o como entrada con vino.
Brie horneado entero, con pecana y nuez tostándose encima —para untar en pan, de piqueo con vino.
El coleslaw de siempre, con palta molida en vez de mayonesa como base cremosa —más ligero, con el mismo crocante.
Láminas de pera y brie alternadas, con prosciutto y arúgula —una ensalada de piqueo que se arma casi sin cocinar nada.
La ensalada base de cualquier restaurante —hojas, huevo, tomate y zapallo italiano dorado— en formato para compartir con algo de tomar.
Papa y zanahoria en bastones, asadas al horno hasta dorar, servidas sobre un dip a elección —un piqueo abundante y reconfortante.
Tortilla de maíz en capas con carne molida dorada, vegetales frescos y queso —el piqueo que no falla en una reunión.
No la clásica de langostino al ajillo, sino una versión que exprime todo el umami del champiñón —dorado con bastante ajo y aceite de oliva.
La coliflor sola resulta aburrida —horneada con ajo, queso grana padano y un toque picante se vuelve un piqueo con carácter.
Espárragos salteados, huevo a media cocción, garbanzo y pan tostado —una entrada europea clásica, con la yema como salsa.
Rollitos de salmón y pepino sobre una corona de hojas verdes, con el aderezo servido al centro —una entrada vistosa, sin cocinar nada.
Salmón crudo curado en limón, con cebolla, pepino y rabanito —el cebiche de siempre, en formato ensalada para compartir.
Pechuga de pollo dorada, gajos de naranja, lenteja y frutos secos —una entrada con proteína de sobra, buena de piqueo o como plato completo.
La ensalada tailandesa de papaya verde rallada, agridulce y picante, con maní tostado y ají limo —fresca, directa y sin cocinar nada.
Papas hervidas, ahuecadas y horneadas, rellenas con cebolla, pimiento, bocconcini y prosciutto —el piqueo que más rinde de la sección.