Clásico
El más simple de la sección — vinagre balsámico, limón y cebolla, sin aceite, para cuando buscas algo bien ácido y ligero.
Aderezos con vinagre balsámico como base —el más ácido y dulzón de toda la guía, gracias al mosto de uva del que parte el balsámico.
Combina muy bien con tomate y queso —sobre todo con queso feta—, con fruta como fresa, higos, arándanos o cerezas, y con frutos secos como la nuez. También funciona bien como toque final sobre pescado, donde ayuda a redondear el sabor del plato.
A diferencia de los demás vinagres de esta guía, el vinagre balsámico tiene varias veces más calorías y azúcar por 100 ml —si estás cuidando el azúcar o las calorías, sirve estos aderezos con medida.
El más simple de la sección — vinagre balsámico, limón y cebolla, sin aceite, para cuando buscas algo bien ácido y ligero.
Albahaca, orégano y tomillo sobre una base ácida de balsámico y ajo — el perfil de sabor de una vinagreta italiana clásica.
El más dulce de la sección — vinagre balsámico y miel, bueno para ensaladas con fruta o vegetales de sabor amargo.
Ácido y con el toque picante de la mostaza a la antigua, sin aceite — pensado para no oscurecer el plato.
El más simple de la sección — solo tres ingredientes de estante, con el perfil agridulce de un encurtido casero.