Bases de bebida
Sin café ni té de por medio, una bebida fresca se arma sobre una de cuatro bases posibles —lácteos, gaseosa, jugo o hielo—, después combinada con fruta, almíbar u otros ingredientes. Elegir la base correcta y aprovechar lo que cada una hace bien es el primer paso de cualquier receta de esta sección.
Lácteos
Dan una textura suave y un sabor con más cuerpo. Se dividen principalmente en leche y yogur: la leche es la base más versátil —admite prácticamente cualquier fruta y combinación—, mientras que el yogur, sobre todo hecho en casa (ver yogur casero), le da un carácter más ácido y cremoso, muy usado en bebidas para tomar como comida.
Tanto la leche como el yogur tienen vida útil corta y necesitan refrigeración constante —revisa que estén frescos antes de usarlos como base.
Como alternativa, funciona reemplazar la leche animal por leche de almendra o de soya, sobre todo en bebidas pensadas para tomar en vez de una comida.
Gaseosa
Existen dos tipos: agua con gas y gaseosa (bebida carbonatada), y la diferencia está en el dulzor —el agua con gas no tiene azúcar añadida. El agua con gas tiene burbujas más grandes y ásperas, ideal para bebidas mezcladas, pero necesita que el dulzor venga de otro lado (almíbar, fruta). Como base neutra para bebidas mezcladas, usa la variedad simple; si necesitas sabor, hay variedades de limón o cítricos.
Para que la gaseosa no pierda burbuja antes de que la termines de usar, prefiere latas o botellas de 185 ml en vez de una botella grande que vas a abrir y cerrar varias veces.
Jugo
De los jugos base, los más usados son el de naranja y el de manzana —sabores conocidos, fáciles de tomar, que le dan cuerpo y frescura a una bebida sin opacar otros ingredientes. Si la receta no lleva almíbar aparte, el jugo también ayuda a equilibrar el dulzor. Funciona mejor un jugo diluido (30-50% de jugo real) que uno 100% puro, porque dentro de una receta con más ingredientes un jugo muy concentrado resulta demasiado intenso.
Hielo
Con el calor cada vez más presente, las bebidas y postres con base de hielo se volvieron un básico de cafetería. A diferencia de una bebida con hielo simple de por medio, acá el aroma del propio hielo es protagonista —por eso vale la pena congelarlo con leche, yogur o alguna hierba adentro en vez de usar solo agua (ver hielo de bingsu).
El hielo hecho con leche o yogur puede llevar algo de azúcar de por medio, porque al derretirse diluye el sabor de la bebida —una base de hielo más dulce de lo normal ayuda a que la bebida no quede sosa cuando se derrite.