Pasta

Pastas cortas, rellenas y al horno.

Pastas cortas, rellenas y al horno.

1 - Pasta cremosa de pollo con queso gouda

Pechuga de pollo, pimiento y cebolla salteados en mantequilla con una salsa cremosa de queso gouda o edam — con la opción de aligerarla con leche evaporada en vez de crema de leche.

Cada ingrediente enlaza a su ficha en la sección de Ingredientes, con precios verificados y alternativas — úsala para armar tu lista de compras o para resolver con qué reemplazar algo que no tengas a mano.

Una pasta cremosa de pollo de toda la vida, con dos decisiones que cambian el resultado más que cualquier otra cosa: qué queso usas para la salsa y si la haces con crema de leche o con leche evaporada. El gouda y el edam son quesos semiduros que se derriten sin problema en una salsa caliente, siempre que se agreguen fuera del fuego directo y ya rallados finos — hacerlo mal es la razón número uno por la que una salsa de queso sale grumosa en vez de sedosa.

Datos de la receta

⏱️ Tiempo total 25 min
🍳 Tiempo activo 20 min
🍽️ Porciones 1
📊 Dificultad Fácil

Ingredientes

Preparación

  1. Cocina la pasta. En una olla grande con agua bien salada, cocina la pasta un minuto menos de lo que indica el paquete (va a terminar de cocinarse en la salsa). Reserva un poco del agua de cocción antes de colar.
  2. Sella el pollo. Sazona el pollo con sal y pimienta. Derrite la mitad de la mantequilla en una sartén grande a fuego medio-alto y sella el pollo 5–6 minutos, moviendo poco, hasta que esté dorado por fuera y cocido por dentro (74 °C en el centro, o sin rosado visible al cortar la pieza más grande). Retira y reserva.
  3. Saltea las verduras. En la misma sartén, derrite el resto de la mantequilla y saltea la cebolla y el pimiento 4–5 minutos, hasta que estén suaves. Agrega el ajo el último medio minuto —se quema rápido si lo pones antes.
  4. Agrega el líquido. Baja el fuego a medio-bajo y vierte la leche evaporada (o la crema). Deja que hierva suave 2–3 minutos.
  5. Funde el queso fuera del fuego directo. Retira la sartén del fuego (o bájalo al mínimo) y agrega el queso rallado en 2–3 tandas, revolviendo hasta que cada tanda se integre antes de agregar la siguiente. Esto evita que la salsa se corte o quede grumosa.
  6. Une todo. Regresa el pollo a la sartén junto con la pasta colada. Mezcla bien, agregando agua de cocción de a poco si la salsa está muy espesa. Prueba y ajusta de sal y pimienta.
  7. Sirve de inmediato, con más pimienta molida encima si te gusta.

Sustituciones

  • ¿No tienes gouda ni edam? Cualquier queso semiduro que derrita bien funciona — la clave es que no sea un queso fresco (como el queso fresco andino), que no se integra igual en una salsa caliente.
  • ¿Sin pimiento a mano? La receta funciona igual solo con cebolla, aunque el pimiento aporta un dulzor que vale la pena.
  • ¿Prefieres espagueti? Cambia el penne por espagueti sin ajustar nada más de la receta — ver la ficha de espagueti si te interesa comparar precios entre marcas.

2 - Pasta gratinada de pollo con queso gouda

Pollo, cebolla y pimiento salteados en aceite de oliva con salsa de tomate y pasta corta, gratinados con queso gouda o edam al horno o en la freidora de aire.

Cada ingrediente enlaza a su ficha en la sección de Ingredientes, con precios verificados y alternativas — úsala para armar tu lista de compras o para resolver con qué reemplazar algo que no tengas a mano.

La versión al horno de una pasta con pollo: se cocina la salsa en la sartén como cualquier pasta con tomate, pero se termina en el horno (o en la freidora de aire) con una capa generosa de queso gouda o edam encima, hasta que gratine. El resultado tiene la costra dorada y elástica que una pasta solo mezclada en la sartén no logra.

Datos de la receta

⏱️ Tiempo total 40 min
🍳 Tiempo activo 20 min
🍽️ Porciones 1
📊 Dificultad Fácil

Ingredientes

Preparación

  1. Cocina la pasta. En agua bien salada, cocina la pasta dos minutos menos de lo que indica el paquete (va a terminar de cocinarse en el horno). Cuela y reserva.
  2. Sella el pollo. Sazona el pollo con sal y pimienta. Calienta el aceite de oliva en una sartén a fuego medio-alto y sella el pollo 5–6 minutos, hasta que esté dorado por fuera y cocido por dentro (74 °C en el centro, o sin rosado visible al cortar la pieza más grande). Retira y reserva.
  3. Saltea las verduras. En la misma sartén, saltea la cebolla y el pimiento 3–4 minutos, hasta que estén suaves. Agrega el ajo el último medio minuto.
  4. Arma la salsa. Vierte la salsa de tomate, regresa el pollo a la sartén y deja que hierva suave 3–4 minutos para que se integren los sabores. Prueba y ajusta de sal y pimienta.
  5. Mezcla con la pasta. Agrega la pasta colada a la sartén y revuelve hasta que quede bien cubierta de salsa.
  6. Pasa a un molde apto para horno, extiende parejo y cubre con el queso rallado.
  7. Gratina. Hornea a 200 °C por 8–10 minutos, hasta que el queso se derrita y dore ligeramente en los bordes (en freidora de aire: 180 °C por 6–8 minutos). Sirve de inmediato.

Sustituciones

  • ¿No tienes horno ni freidora de aire? Tapa la sartén con la pasta ya mezclada, agrega el queso encima y deja a fuego bajo unos 3–4 minutos hasta que el queso se derrita —no vas a tener la costra dorada, pero el resultado sigue siendo cremoso.
  • ¿Prefieres espagueti? Funciona, aunque una pasta corta como el penne o el fusilli hace que el gratinado se sirva y se corte más limpio en porciones.
  • ¿Salsa napolitana o boloñesa? Cualquiera de las dos funciona bien acá —la boloñesa (con carne) hace el plato más contundente; la napolitana lo deja más ligero.